jueves, 29 de enero de 2015

Mi cita ideal

Esto lo escribí hace unos quince días, pero Rosatel y sus promociones que no entiendo me traen de vuelta por acá.

Hoy día estuve pensando en las citas, es decir cómo sería mi cita ideal. De por sí, he de admitir que aunque soy una persona muy romántica me inclino por otra clase de situaciones más bien bizarras. No me gustan las flores porque me aterra la idea de que alguien me envíe algo medio muerto en un ataúd blanco (O generalmente blanco) y los chocolates en exceso me causan alergia. Tampoco soy de esas personas que acepta fácilmente una cita en un lugar de pastas y una vela cuyo calor probablemente te hace sudar las axilas (Felizmente no tengo ese problema, pero me imagino que puede ocurrir) No soy tan fan de las películas románticas pero tampoco cedo a las películas de terror o de múltiples muertes (Una vez a alguien se le ocurrió poner Black Diamond y a los diez minutos tuve que rogar por un cambio) En fin, creo que no encajaría fácilmente dentro del prototipo de citas.

No se preocupen, si tengo corazón. Y creo que incluso muy grande para mi cuerpo.  #DramasFamiliares Es probable que llore más que todos ustedes juntos o que trate de bien a las personas de vez en cuando. Pero no, jamás escribiría mi nombre en un árbol, haría un vídeo público o permitiría que me regalen un oso gigante de esos que te ahogan mientras duermes. Agradecería ir por makis y esperar a que alguien me dedique “Hoy voy a beber”.  Por tanto, para mí, una cita ideal consistiría en ir a comer helado payasito a Miraflores mientras extraigo lentamente las lentejitas Donofrio que cuelgan de su cara y me mancho con helado la boca, rogando porque un señor se acerque y tenga la amabilidad de alcanzarme una servilleta o dos.  Me gustaría que me regalen una hoja de un libro, sería más gracioso que sea de un libro porno. Pero sólo una hoja, porque sino se pierde el gusto o adivino el final. Puntos menos si es de un libro de Coelho, más puntos si esa hoja viene acompañada de un encendedor. No señor, no tengo tarjeta bonus. Conmigo no funcionan los 3 x 2. Sí, sí quiero donar mis céntimos para que no me mire con esa cara. Quizás también algo que ya no pueda usar como un yo-yo sin hilo, un crucigrama resuelto o una llave partida por la mitad. Así me preguntaría por las pelotitas de jazz del patio de mi tía, por la persona que llenó tantos recuadros y se fue por las esquinas o qué abriría esa puerta que hoy no puede ser abierta en el danzar eterno de los dedos de mi mano derecha. Hacer todo un recorrido en micro con alguien, pasear en carro a todo volumen o sólo caminar hasta que me salgan ampollas en el pie. 

Debería haber una botella de vino, siempre una botella de vino. Puede ser también una caja, de preferencia que sea vino gato. Por favor, sin Kola Inglesa. Me parece la combinación más vomitiva, y eso que conozco muchas. ¿Alguien dijo mayonesa con puré? Podríamos ver vídeos en youtube de cómo abrir botellas de vino con la suela del zapato, con el uñero del pie (Quizás algo asqueroso, a quién le importa) o con la esquina de la gafa morada. Un encendedor de cincuenta céntimos de esos que demoran en prender y que cuando prenden hacen salir humo de tus cejas y algunas hormigas en el grass que se camuflan fácilmente para aparecer a la luz de tu cuarto mientras intentas ponerte la pijama de siempre y sientes algo subir por tu talón. Para sellar el momento podría aceptar un selfie impresentable y añadir hashtags como #Instalike #Tapsforlike #ClapsCosYouSuck #ClapsForALapDance #IggersPeru #LaterPostSexPic #Love #PerfectCouple #GonnaGetMarrySoon #AlwaysTogetherNeverApart #Tinder #YoullBeThePrinceAndIllBeThePrincessItIsaLoveStoryBabyJustSayYEs

La razón es que lo hermoso está en lo espontáneo y lo espontáneo me devuelve la fe en las casualidades, en el amor a primera vista (Que siempre afirmaré, existe) y en Shakira con el pelo negro. Pies descalzos, lávate los pies. Yo sé cuidar mi cuerpo, inspección de la enfermera del colegio para revisar la cabeza de los niños mientras resuelven ejercicios de matemáticas y reciben sobrecitos de Nopucid 10. Ver una película, prender un cigarro al revés, leer un libro, tener amigdalitis, no tener ya nada, tomar un café, dibujar cosas con el borde posterior de la cuchara del café, derramar el café, tomar sopa maruchan en la puerta de un grifo, caminar en pijama, perder tu DNI.

La próxima vez que planeen una cita, no piensen en cuánto han de gastar o qué es lo ideal. Las películas románticas son una sugerencia, no una norma. Las cadenas de plata no te unen a otra persona, los anillos no te casan, los tatuajes no te afirman (Más si recién van una semana...). No digo que no sean formas de expresar el amor, pero hay tantas otras que a veces me gustaría pedirle al mundo un poco más de creatividad. Pueden empezar con 100 películas sobre Zombies, diez formas creativas para usar una tapa de cerveza Cusqueña Trigo (Lo siento, he desarrollado una obsesión por esa cerveza) o cualquier otro manual de Buzzfeed. Exigete, innova, cambia, UPC.  No tengo Ipad. Xilofón. 

jueves, 8 de enero de 2015

Playlist 2014


Estaba pensando en hacer un balance sobre mi 2014, de esos en donde reflexionas sobre lo qué viviste, aprendiste y lo que puedes mejorar. Sin embargo, durante mi último escape tuve tiempo de sobra para hacerlo y creo que es mejor mantener algunas cosas en mi memoria. Sólo puedo decir que este año sufrí, me enamoré, asumí responsabilidades, tuve resaca, prometí no volver a tomar y volví a tener resaca, hice mil dietas y sólo cumplí dos (Aka tragué como nunca), viajé todo lo que quise, me perdí (El Colca y yo lo sabemos bien), probé makis por primera vez, leí, conocí gente increíble, perdí amigos pero mantuve a quienes valían la pena. Crecí, quizás no de tamaño pero si de carácter y eso es lo que importa. He ganado paciencia, confianza y sobre todo, he aprendido a valorarme. Las expectativas que tengo para este año son muy grandes y espero poder estar a la altura de los retos que hoy me pongo.

Al igual que muchos otros, creo que la música es un medio perfecto para expresar mis sentimientos. Mis habilidades musicales son nulas pero aún así, suelo cantar todo el día con mis amigos más cercanos. En parte porque siempre están esas canciones que se te pegan fácilmente (Ej. El taxi) y también, porque dicen mucho de cómo me siento. Por tanto, creo que mi año puede expresarse mucho mejor a través de canciones.De seguro algunas lo hicieron más que otras, pero todas en esta lista tienen un valor especial. He intentado ponerlas en orden cronológico, según me lo ha permitido mi extraña memoria.  No he puesto a qué cosa me recuerda exactamente cada canción (Salvo algunas ideas sueltas) porque me da mucha flojera. Sin embargo, si alguno está interesado puede preguntarme y quizás escuche alguna historia interesante. Si espero que algunos de mis amigos o personas más cercanas (Si llegan a leer esto) se reconozcan en esta música. Debo admitir que luego de años de rock, el indie y el reggaeton han protagonizado este 2014 (Gracias Abigail)

En este playlist están representados Sancho, Andrea Rodriguez, Josema, Año Nuevo 2014, Jimena Clariluz, Cisepa, Maddie, Daniella, Marisela, Hugo André, Sergio Ugaz, Abigail, Elizabeth, Cody, Emily, Zoe, Arequipa, Julián, Annie, Maggie, Rodrigo, Valeria, Fiochi, Javier Vega, María Gracia, Moroco, Sonia, la PUCP, Renato, Micaela, Bertha, Ana Paula, Jorge, Francisco, Diana Flavia, Pepe, Ana Paula Simon, Ana Paula Muto, Eventos, Katty Britto, Carlitos, Nadeen, Sandra, Isabella, Gabriel Desulovich, Stephen, Gonzalo Gaviria, Juan Carlos B. O al menos esas son las primeras personas que se me vienen a la mente.

Pre 2014:
I will follow you in the dark- Death Cab for Cutie
Requiem- Tourista
Cut here- The Cure

2014
Te pintaron pajaritos en el aire- Yandar y Yostin
(Escuchando la historia de Sancho, sillón blanco, pijama rosada de zebra, Santa María Shore)
Rompe la cintura- Alexis y Fido
El Champu- Tu papa
Fugidinha- Michael Telo
Um de nós- Marcelo Jeneci
Pra Sonhar- Marcelo Jeneci
Paranoid eyes- Pink Floyd
Wake me up- Avicii
Te Encontre- El Vega
I'm Happy just to dance with you- The Beatles
Johnny Be Good- Chuck Berry
Are you gonna be my girl?- Jet
Oleo de una mujer con sombrero- Silvio Rodriguez
El hombre que no podía dejar de masturbarse- Daniel F
Esa boquita- Dragon y Caballero
40 day dream- Edward Sharpe & The Magnetic Zero
Second to none- Phoenix
Wake me up- Avicii
Soup- Blind Melon
The moon song- Karen O
Good vibrations- The Beach Boys
Close to you- The Carpenters
Long distance call- Phoenix
Helplessness blues- Fleet Foxes
Liztomania- Phoenix
Black Sugar- The Rolling Stones
Can't you hear me knocking?- The Rolling Stones
Game Of Thrones Opening
Lord of Castamere- Sigur Ros
(Javier) 
Breezeblocks- Alt J
Take me to church- Hozier
(Patio de sociales, Diana, tiendita, blackberry negro)  
Unbelievers- Vampire Weekend
Blue skies- Noah and the whale
I know it's over- The Smiths
Sabor a ti- Monsieur Perine
I see fire- Ed Sheeran
El fantasma de Canterville- Charly Garcia
21st of May- Nickel Creek
Only love- Ben Howard
Hot knife- Fiona Apple
Jovens- Onda Vaga
Instant Crush- Daft Punk
No sé el nombre pero sé que existe- Artic Monkeys
(Verano, casa de Magra, aprendiendo la magia de Spotify)
Latch- Disclousure ft. Sam Smith
Summer- Calvin Harris
Hide and Seeek- Imogen Heap
(Emily, perdidas en el Colca y comiendo lomo saltado de 5 lucas por la plaza)
Howlin for you- Black Keys
Somebody that I used to know- Gotye
Sex on fire- Kings of Leon
(Wild Rover, Dejavu, Friendly Hostel, Jules, Zoe, Grainne, Aqp)
Money on my mind- Sam Smith
From Eden- Hozier
Propuesta indecente- Romeo Santos
Iscariot- Walk the moon
(Carro de Annie) 
Rude- Magic
(Taxista colombiano llevándome al aeropuerto de NY)
Counting stars- One Republic
Australia- The Shins
Antes- Jorge Drexler
Cantata de Puentes Amarillos- Pescado Rabioso
Universos paralelos- Jorge Drexler
Dreams- Fleetwood Mac
Inconsciente colectivo- Charly Garcia
Heaven- The Walkmen
Just Breathe- Pearl Jam
Work song- Hozier
Ends of earth- Lord Huron
Heaven- Bryan Adams
She lit a fire- Lord Huron
Cherry wine- Hozier
Blame- Calvin Harris
Ojos verdes- Pedro Guerra
Darle la vuelta al mundo- Calle 13
La Perla- Calle 13
Loco tu forma de ser- Los auténticos decadentes
Ay vamos- J Balvin
You are the one for me fatty- The Smiths
Kalashnikov- Bregovic
Bang Bang- Ariana Grande
Hoy voy a beber- Nicky Jam
Entre la playa, ella y yo- Big Yamo
Travesuras acústico- Nicky Jam
Thinking out loud- Ed Sheeran
I'm a mess- Ed Sheeran
Transeuntes- Jorge Drexler
El taxi (No pregunten por qué)
Fixin- Walk the moon
Here I am- Soja
(Una noche más en Chiclayo, Pancho nos recogió del terminal. 2015 con sabor a 2014)

2015
Pierdo la cabeza- Zion y Lenox
Kiss me- Ed Sheeran

martes, 25 de noviembre de 2014

Té con kión

Es hora de tomar té con kión junto Alicia en el país de las maravillas y el conejo, pero prometo que este se quedará en la mesa y no sobre la mesa. Vivirá y tendrá un reloj al que no sabrá darle la hora y un atuendo que sólo usará los martes por la tarde, porque la pizza viene en dos por uno. Es curioso cuando las cuerdas del reloj parecen estrangularte despacio, como la corbata que youtube no te enseñó a anudar. Te pegan contra la pared y te recuerdan que existe un techo, un piso, un lugar donde poner tus dos piernas que caen como bolsas de arroz bajo tu cuerpo. No eres un maki pero pareces uno, te gusta el invierno pero piensas en verano y todo se desvanece de nuevo.

Aprendí a ser formal y cortés. Cortándome el pelo una vez por mes. Y se me aplazó la formalidad, es que nunca me gustó la sociedad.

Entonces piensas si es hora de despertar o seguir viviendo los sueños que inventas ilusamente con las crayolas del tercer cajón, si la almohada de plumas de ganso dorado que compró Mamá Marcia en Wong vale o no la pena o si asomarte a la ventana y ver el malecón sirve de algo más que llorar.  Pero acá no hay neblina, ni malecón, ni historias tristes, ni noches con vasos de ron para ver el amanecer. Igual me gustaría inclinarme por lo segundo. Sentir la neblina en la cara como si alguien te soplara desde el otro lado (O al otro lado del río o Bran Stark en Queenscrown) Tenerte tan cerca y al mismo tiempo tan lejos de mí. Sentir tu respiración pero no sentirte, tocar mi cuerpo vacío, caminar en la neblina hasta perder la noción de lo que soy, lo que me conforma. Así es cuando la distancia se interpone, así es cuando tú escapas de mi vista y el juego pierde al oponente y confesor.

Yo era un hombre bueno, si hay alguien bueno en este lugar. Pagué todas mis deudas, pagué mi oportunidad de amar. Mientras me quede aire, calor nunca te va a faltar. 

La mierda se esconde debajo de la almohada como un niño que cree tener un diente de leche cuando sólo tiene caries. El Ratón Pérez era capitalista. Mi dentista dice que tengo una dentadura perfecta, yo le creo mientras me siga dando caramelos de limón con sal. Se queda ahí bajo tus sueños y sabes que apesta, pero no tienes como alcanzarla o sacarla ahí para que no interrumpa el sueño. Te pudres con ella y así conservas a tus demonios o los demonios se quedan contigo. Conversaciones nocturnas en la imaginación de los ositos sin relleno. Viento del sur, oh lluvia de abril. Quiero saber dónde debo ir. Volteas a la derecha, a la izquierda, te sacas el polo para limpiarte el sudor que corre limpio por tu espalda, te quedas desnuda en posición fetal. La oscuridad no te habla y te tiene tendida en una esquina como un animal muerto, como una piel de esas que sueles poner en la casa para ganar estatus social. Aplacar lo oscuro mientras sientes como algo o alguien te jala la oreja derecha que no limpiaste bien en la mañana. La caca, la suciedad, el remordimiento, los sueños, la piel, el pensar dos veces o el no pensar las cosas que haces. Arriesga, despierta, duerme pero no calles. El té se enfrió en la mesa de noche y la noche a ti te heló el alma.

Por eso siempre pido iced tea. 


domingo, 16 de noviembre de 2014

La PUCP


He intentado escribir en los últimos meses sin encontrar algo que realmente termine por convencerme. Tengo quizás diez entradas sin publicar y así estarán, hasta que algo en mi corazón se active y me lleve a esa desenfrenada obsesión que tengo por escribir en la servilleta, en la esquina del libro recién comprado, en la zapatilla, en la mano, en cualquier superficie disponible. 

El primer día que llegué a la universidad, como muchos, no tenía amigos. Ya incluso en diciembre, Bertha sostuvo que los venados eran mis mejores amigos #ForeverAlone. Mi relación con la PUCP había sido corta. Fui una vez en mi visita con el colegio, un par más para la presentación de bandas escolares en el polideportivo, una con Rodrigo Santos para tomarme la foto con el TI en la que descubrimos la capacidad de la S para producir nauseas y una última para mi bienvenida de cachimbos, donde tuve la oportunidad de conocer mejor a Ber. 

Por cosas de la vida, tuve la genial idea de hacer Bachillerato. Así que a diferencia de muchos, ninguno de mis salones tenía cachimbos. Pronto descubriría que eso impactaría en mi "T" y que todos estaban más avanzados que yo. Mi primera clase fue "Fe y cultura actual" con el Gallegos en el L-220. Llegué super asustada, me senté en la quinta fila y le pregunté al chico del frente mío tres veces si esa era la clase correcta. Asumo que entendió que era cachimba porque después se volteó y me quedé sola, haciendo mi crucigrama. 

La clase fue entretenida y bastaron un par más para hacer mis primeros amigos. Mi gran amigo Marco que hoy ya casi termina sociología; Renato a quien de vez en cuando me encuentro y siempre me provoca una sonrisa y Gabriela, que siempre resolvieron mis dudas de cachimba pérdida. Luego de ello, entré a Argumentación con Del Valle. Ese curso lo llevaba con alguna gente de mi promo así que no sufrí mayor problema. Me acuerdo claramente que Viviana me dijo que había conocido a una amiga de IB que iba a Ciencia Política. Su nombre era María Gracia y tardaron tres años para que se convierta en una de mis mejores amigas. Al finalizar la clase nos dijeron que teníamos que sacar copias. Hicimos cola de media hora, preguntamos y nos perdimos en el desorden de grapas y papeles hasta que poco a poco fuimos entendiendo esos detalles de la vida universitaria. Mis cursos ese ciclo incluyeron también Argumentación con Del Valle, Realidad Social Peruana con Nelson Manrique, Lógica con Diógenes Rosales y Comunicación Social con Gargurevich. 

El resto de mi semana transcurrió tranquila. Un día hice una siesta de tres horas esperando mi primera práctica de lógica con Luz, el mundo se olvidó de decirme que la primera semana no había prácticas. Otro día intenté comprar un básico. Por las huevas, aún no tenía TI. La segunda semana fue un poco más sencilla, conocí algo más a mi T y aunque no llevaba ninguna clase con ellos, intenté hacer un esfuerzo por integrarme. De más está decir que tema de conversación no tenía y que la primera pregunta que me hacían era ¿Y por qué estás en nuestra T? Un par de semanas más y ya almorzaba con Jimena, Sofia y Valeria en el Dolphin Snack de Ingeniería en donde la milanesa con ensalada era un clásico. Una más y ya hablábamos sobre algunas cosas de nuestras vidas. El ciclo se encargó de enseñarme que había un elemento de mi T que aún no había considerado lo suficiente: Josemanuel Ramirez Rojas, más conocido como el prostático. 

Tengo mucho que agradecerle a ese csm porque me permitió conocer a gente maravillosa y con los que al menos por dos años, me mantuve muy unida. Y a los que hasta ahora, me atrevo a decir, les guardo un cariño inmenso. Por Josema me acerqué más a Bertha, por Josema conocí a Renato, Andrea, Gian Carlos, Maki, Mafe, Majito, Chato, Gus y pronto fundamos El Arbolito #HappyTreeFriendsPUCP. Infaltables los jueves culturales de chifa, los puchos compartidos en el pareo que Andrea y Maki siempre traían, los juegos de cartas, las celebraciones cumpleañeras. Por Josema, entendí que Elos no era sólo un lugar para comer sino también un espacio para tomarse un par de chelas. 

Bastó un ciclo más para conocer a Micaela y a acercarme a Maria Pia Carrasco Gadea, a quienes realmente aprecio muchísimo. Ellas dos me mostraron que tenía esta extraña costumbre de ir disfrazada a la universidad (Granjera, Darks, Amish). A Micaela la conocí en el Café Cultural mientras estudiaba con Ana Paula y Ramiro para su examen de lógica.Nos hicimos cercanas porque mi prima era una de sus mejores amigas y pronto nos volvimos hermanas también. A Mica le debo el apodo de Mariah y todos sus otros derivados. Asumo que es el karma por ponerle a Renato un apodo tan raro como galleta o por decirle que huele a pino. A Mariella la conocí por Alexa, que también es de mi cole, y desde que la conocí me di cuenta que era una persona muy excéntrica. Se pasó media hora buscando su nextel negro con tapa hasta que lo encontró en su bota. Siempre le pasaba algo gracioso que me hacía reír con ella y también de ella y creo que eso no ha cambiado. La abuela, la señora de EEGGLL 2011, sigue reinando ahora en Derecho. Según ella ya no explota su cargador o pierde sus llaves pero ambas sabemos que las cosas no cambian tan fácilmente. 

Tengo muy buenos recuerdos de mi tiempo en Letras. Llegar a las 8 de la mañana y encontrarme a Josema leyendo el periódico o a Plinio y Víctor hablando. Escribirle a Juan Carlos para ir a fumar un pucho, así lo conocí y así siempre está en mi mente. Buscar a Galleta para inventar teorías de cosas algo estúpidas pero divertidas al fin y al cabo. Molestar a Gus por no tener nextel y cambiar a movistar cuando porfin lo tuvo. Reírme del spanglish de Ana Paula. Iniciar mi amistad con Mafe por nextel y que siempre este dispuesta a darme cariño y consejos. Esperar a Andrea para que me jale hasta el Mc Donalds de Guardia Civil y dejarle notitas divertidas en su agenda. Invadir la casa de Ber y sorprenderme de su familia y de los sostenes 38 b que una vez trajo su madre. Recibir los abrazos de Gian o pasar los jueves culturales bailando en los pastitos porque nunca nos gustó invadir mucho la rotonda (Salvo cuando los eventos de OPROSAC me llamaba y desaparecía). Y sobre todo, ir los sábados a casa de Gus para ver a los chicos jugar play, jugar monopolio, comprar trago o que Renato use el sombrero de bombero de Gus es partes inapropiadas.

Como me gusta decir me agradan las personas bizarras de esas que explotan su cargador (Dos veces) en la Biblioteca Central y no tienen mejor idea que escribirte antes de reaccionar, que tienen una familia digna de un cuento de García Márquez (Los Buendía debieron llamarse Prieto Mendoza y andar en vestidos de Batman), sostienen conversaciones sobre la posibilidad de instaurar un túnel subterráneo debajo de EEGGLL o crean mundos paralelos en el segundo piso de Juan Bielovucic. 

Letras también me lleva a OPROSAC. A mi taza que aún sigue en la oficina, a mi primer día cuando Natalia me dijo ¿Puedes poner el panel bonito? Y me di cuenta que mis habilidades artísticas eran nulas y creí, por un segundo, que me iban a botar. También me recuerda a Yannis poniendo los Beatles mientras armábamos paneles, a Jimena y nuestra aventura en el Centro antes de la Semana Cultural, a Manuel Monteagudo con sus historias divertidas, a Elody vestida de cusqueños, a Rafael que me odió cuando le malogré su juego y a muchas otras personas y a Mauricio quién aún se queja de haber sido excluido. Mis dos años en OPROSAC me dieron definitivamente otra idea de la universidad, una comprometida con la coyuntura nacional, una que incentiva la responsabilidad social y la cultura. 

Mi segundo año fue masomenos similar. Me alejé de algunos amigos y me acerqué a otros también. Ese año Micaela, Katty y yo logramos acercanos muchísimo y me alegro que eso no haya cambiado hasta ahora. En parte fue porque llevé Historia del mundo Antiguo Medieval con Katty #CrespoLovers pero también por otras cosas. Por razones que aún no entiendo conocí a toda la T de Esteban (te amo csm) y a todos sus cachimbos. El 2012 son los años de las concentraciones en la rotonda a las 6:00 pm., los previos en Cabañita, las las noches en Luz Roja, los karaokes en Calle Esperanza, los arroches en Hunter cuando la chela estaba dos lucas y no iba nadie, el tour básico de: Tizón-Tábano-Hunter, el vino gato rendidor. Quizás los fines de semana más felices con la gente de siempre y los planes inesperados y locos que se nunca se acababan. No puedo dejar de mencionar el club de los Cagavidas (Aka personas que perdieron su dignidad al conocer a Josema) y con ellos las tardes en la casa de Miroslava y la habilidad que tenemos para sacarnos tantos trapos sucios en un segundo. Justo ayer, haciendo previos para la Fiesta Roja, empezamos a recordar muchas cosas y bastaron 10 minutos para que los amigos de Miros conocieran su otra faceta. Algo así como el árbol "genealógico" que teníamos de todos los agarres en Letras. #TrueStory

Despertarme los domingos temprano para avanzar con el proyecto de superhéroes peruanos. Melissa, Alvaro, Claudia, Mauricio y Andrea, tantas personas que nos metimos a sacar esto adelante, a comprar los materiales temprano, a vender rifas y polladas y a vencer el cansancio/la resaca/la vida sólo por llevarles un poco de alegría a los niños.

Definitivamente salir de letras te aleja de varias personas. Ya no compartes clases, te vas a una facultad más alejada, los almuerzos ya no coinciden, los círculos de amigos se transforman y en mi caso, mi paradero es el puente y no Católica, Sin embargo, cada vez que regreso a letras me embriaga una nostalgia especial por todo lo que aprendí en sus aulas y también por todos los amigos que conocí dentro y ella de fuera.

Ya llevo dos años en facultad y me asusta la idea de terminar en un año y medio. Afortunadamente, muchas de mis buenas amigos están en Sociales, otros nos visitan y otros no están tan lejos (Salvo por el muro de Game of Thrones que a alguien se le ocurrió poner entre Derecho y el resto del mundo). En facultad he podido también conocer grandes personas, a algunas más y a otras menos, y a cada una la quiero de forma distinta. Las clases sin joder a Moroco (O en general la presencia de Moroco) o escuchar sus comentarios fachos no serían las mismas, los abrazos de Diana Flavia y María Gracia que en las mañanas me cambian totalmente el humor o los detalles que tiene Sergio cuando viene con empanadas o soporta mis bromas sobre su redondez. Politai con sus innumerables eventos, con el estrés de no dormir a diario pensando como llegar a tu cuota y las inmensas oportunidades y capacidades que desarrollas en ella.

Le dedico muchas palabras a Letras y no tantas a facultad porque aún es una etapa que no cierro. Pero hasta el momento todo suena prometedor. Estas últimas semanas me han unido un poco más con la gente de mi facultad, a tal punto que he vuelto a jugar fútbol por el Zoon Ethilikon. También me han servido para conocer a gente de otras especialidades y puedo decir, que han sido días llenos de amor y cariño. Mención especial la tiene Hugo André Rimarachin, un individuo que apareció del aire y que aunque no está en Sociales, ha marcado mi año enormemente.

Definitivamente la PUCP ha transformado mi forma de pensar. Me ha convertido en una persona muchísimo más tolerante, plural y ha contribuido enormemente en este proceso extraño de encontrarme a mi misma. Algunos amigos me preguntan como hago para estar metida en tantas cosas y se ríen de mis transformaciones continuas durante la semana que implican sacarme mis amadas converse y reemplazarlo por vestidos o sastres. Siempre me han gustado las actividades extracurriculares porque me permiten comprometerme con cosas, conocer distintas perspectivas y contribuir con algo, alguien. Creo que aunque a veces me queje con Mamá Marcia de que estudio muy lejos, he escogido la universidad correcta y dentro de ella, he conocido también a verdaderos amigos.



domingo, 19 de octubre de 2014

Billitiris


A veces me sorprenden los nombres de los playlist de Spotify. El que escogí el día de hoy se llama Ejercicio Electo Hipster y lejos de motivarme a hacer deporte (Que por cierto es muy difícil) me da ganas de salir a la calle, caminar movimiento la cabeza de arriba abajo y pedirme un trago en un bar cercano. Si eso puede llamarse un deporte hipster y si incluye a Pollos Pier en una par de la oración, entonces creo que merezco una medalla olímpica. Para hacerlo más interesante puedo escaparme en una de esas bicicletas vintage PUCP con canastitas, poner parlantes y pedalear al ritmo de Crystal Castles y Bombay Bycicle Club mientras como un kebab. El único problema es que la PUCP está lejos, acabo de llegar a mi casa después de un día sin dinero, tarjeta de débito y lleves. Con esto vuelvo a reafimar mi necesidad por una billetera y también mi necedad por no querer comprar ninguna hasta encontrar la que realmente me gusta (Osea, la que perdí). Agradezco al señor que entendió mi cara de desesperación y me prestó un sol para llegar a clases, a la amiga que me invitó comida y a PapáCarlos por venir a mi auxilio luego de cuatro horas de llamado desesperado.

Esto de no tener billetera empieza a incomodarme. Es cierto que me gusta llevar cosas en los bolsillos, a veces innecesarios, para aferrarme a la rutina y creer ilusamente que al menos por 24 horas más tengo un norte. Sin embargo, tener los bolsillos llenos de moneditas, pasajes de combis asesinas, billetes o cuadrados plastificados con múltiples funciones según la necesidad del día me contamina y me convierte en una alcancía que nunca llegó a ahorrar. En la noches, cuando llego a mi cuarto y mi cama se resiente conmigo por no dormir en ella, me quito los pantalones y un concierto de sonidos acompaña al acto. Una moneda que se esconde en la zapatilla que ya no hace deporte, en el papel de alguna lectura que aún debo archivar, en el mismo jean que llevo y que mañana despertará conmigo. Y así, cada mañana empieza la tarea de recolectar las moneditas con mis manos soñolientas, separar la ropa de la cama y embarcarme a una nueva aventura en la oscuridad de mis bolsillos.









jueves, 31 de julio de 2014

Yo también me perdí en el Colca


Creo que no es necesario decir que de deportista no tengo mucho, mejor dicho nada. A excepción de dos años en las que las recomendaciones de mis padres me llevaron a jugar fútbol y a un par de meses en el gimnasio más cercano a mi casa (Al cual, obviamente, también me daba flojera ir) los deportes y yo nunca hemos sido buenos amigos. En efecto, el único curso que he jalado en mi vida es Educación Física y las veces que me esforzaba el doble y hacía las cosas bien, los profesores no me creían. En conclusión, soy muy mala en deportes y no los practico hace tiempo.

Sin embargo, si en algo soy especialista es en ser terca. Sólo basta que alguien se acerque y me diga que no puedo hacer algo para hacerlo. Y es así que mi espíritu aventurero y mi aversión a los tours que ofrecen cerca a la plaza de armas, me llevó a tomar el camino largo. Preferí caminar 8 horas (Son 6 pero me perdí por 2) en vez de bajar tranquilamente el maldito cerro. Es cierto que no es tan difícil para quienes hacen deporte y tienen la ropa apropiada, pero en mi caso ninguna de las dos condiciones se cumplía. Para explicar un poco la situación (Y pondría una foto si es que mi antiguo celular no estuviera muerto):

a. Nunca llevo zapatillas deportivas a los viajes por lo que mis únicas compañeras fueron mis converse rojas. Sí, esas que sobrevivieron al Salar de Uyuni, a la torrencial lluvia de Ayacucho en Semana Santa y ahora a tierra, rocas, ríos y más tierra. De más está decir que no son las apropiadas para un trekking porque son delgadas y resbaladizas. Sin embargo, tengo la suerte de decir que sobrevivieron nuevamente y que aún puede leerse en lapicero negro el "embrace" que alguien me dejó escrito muchos meses atrás.

b. No encontré una mochila para llevar mis cosas porque se me ocurrió comprarla muy tarde así que en su reemplazo tuve que cargar una bolsa todo el viaje. Sí, una bolsa. Tenía hueco, era pequeña pero era del Super y el Super es muy chevere. En ella estaban todos los implementos necesarios: Una chompa, unas lecturas que jamás llegué a leer, un bikini que no me sirvió porque llegué tarde al Oasis y un cepillo que tuve que botar porque francamente me dio asco.

c. A falta de casacas térmicas o parecidos, fui con muchas chompas encima. Apropiado si quieres salir a pasear, incómodo si piensas caminar. Tenía cerca de 5 chompas (pero combinaban) y aunque quise quitármelas, decidí conservarlas para no atrasar mi paso. El único problema es que soy muy calurosa así que fue oficialmente una tortura.

Tal era mi atuendo que el chico que conocimos me dijo que si tuviera la oportunidad de recomendarle a alguien que no llevar a un trekking, me tomaría una foto a mí y la publicaría. Bueno, el punto es que decidí hacer el trekking. No pude pedir una mejor compañera de viaje que Emily. Me esperó a pesar de que caminaba más lento que ella, volteaba cada vez que un sonido con mis pies indicaba que estaba próxima a sacarme la mierda y no se desesperó cuando nos perdimos. Al inicio Chris y un perro que bautizamos como Harry caminaron con nosotras pero luego de bajar el cerro y llegar al puente, cada uno tomó rumbos distintos. Por decirlo en un tono menos poético, nos perdimos.

Una pareja que encontramos en una casa de San Juan de Chuccho nos dijo que debíamos seguir el camino del medio y algo más pero creo que realmente olvidé la última parte porque tras seguir la flecha por un tiempo, no encontramos nada. Fue gracioso porque a pesar de estar en el fondo del cañón tenía internet y señal así que cuando mi mamá me llamó no tuve más opción que decirle que todo estaba bien y que me buscara si me perdía (Hijita mándame fotos del Colca por whatsapp). Tras mucho tiempo caminando encontramos a una señora que estaba arreando a su mula y nos dijo que estábamos en el camino incorrecto. Nos dio mil indicaciones de las cuales sólo me quedé con izquierda, arriba y pozo. Ninguna de las 3 funcionaron porque aunque intentamos regresar por el camino, terminamos en el mismo lugar. Ahora entiendo esas escenas en la que la gente camina en círculo y recuerdo haberle dicho a Emily firmemente en un momento "Estoy segura de haber visto esa roca ahí". Lo estaba. Ya siendo las 3 de la tarde y sin tener la más mínima idea de dónde estaba, ya estaba pensando en lugares para dormir.

Nuestra frustración siguió hasta que encontramos la bendita mancha/flecha/vómito color naranja y nos dimos cuenta que un poco más arriba había otra flecha. Nuestra cara de felicidad fue única y dio para un selfie y un vídeo. Seguimos subiendo y escuchamos a gente talando madera. No nos respondieron y con lo miedosa que soy creí por un segundo que en cualquier momento aparecería un leñador con jean/camisa roja a cuadros y me incrustaría una parte de su hacha en alguna parte de mi cuerpo. Obviamente, no fue así. Caminamos un poco más hasta que encontramos a una señora que nos indicó el camino. Mi emoción fue tal que me tomé una foto con ella y le juré mi amor. Cuando luego de morir lentamente llegamos a la cima y vimos casas, me sentí de nuevo viva. Sólo duró un segundo cuando recordé que debíamos caminar 2 horas más si teníamos intención de quedarnos en un hotel o que alguien nos preste carpas para acampar afuera. El camino de bajada al Oasis fue mucho más sencillo a excepción del abismo que nos acompañó todo el tiempo, es mucho más fácil bajar que subir aunque aumenten las probabilidades de caerte en cualquier momento. A pesar de mi torpeza sobreviví al trayecto y aunque no disfrute de la piscina en el Oasis, tuve una maravillosa cena a la luz de las estrellas, una fogata y una vela.

No lo volvería hacer (Al menos en mucho tiempo) pero debo decir que me divertí muchísimo. Estar en el fondo del cañón con toda la naturaleza alrededor, hace que por un segundo te sientas una parte más del paisaje. Nada de guías ni tours ni un grupo grande de gente, sólo silencio para disfrutar de lo que observas y renegar de vez en cuando porque no tienes idea de dónde estás. Y aunque por un segundo no sentía mis pulmones (Otro motivo más para dejar de fumar) creo que nunca había disfrutado tanto de la suciedad ni de la longitud del camino. La libertad/oportunidad que te ofrecen tus pies al caminar y al lanzarte contra nuevas superficies son únicas. Es cierto que en la noche no podía sentir mis piernas y que aún una semana después me duelen los hombros, pero definitivamente tengo mucho que agradecerle a Arequipa y al Colca en esta oportunidad.

El día siguiente fue más corto, sólo tuve que subir 3 horas así que a cada paso me repetía "Si has caminado tanto ayer, definitivamente puedes hacerlo hoy" No me equivoqué y cuando por fin pude ver la plaza, respiré hondo.

domingo, 6 de julio de 2014

Semana no cumpleañera


Me aburro de las personas como me aburro de los borden del pan. Generalmente sólo me gusta el pan molde (Y el pan pita, cuando se acuerdan de comprarlo) Desollar el pan despacio, teniendo cuidado de no ir más allá del borde e invitarlo a experimentar nuevas formas de vida. Válido cuando estás en la comodidad de tu casa y a las 6:00 pm. todo queda en el silencio y da espacio al lonche. El mejor momento del día. El mixto con orégano, el vaso transparente de leche con avena de Gloria y todas las energías del mundo concentradas en un pan.

No puedo mantener una conversación con alguien por más de una hora porque me aburre hablar, más si incluye mis sentimientos. Bueno sí puedo. El problema radica en que siempre me voy a extremos. Soy fría y cursi al mismo tiempo. Quiero, pero no sé qué quiero. Creo que me contradigo con mucha frecuencia, sobre todo si debo escoger qué comer (Sí, tengo hambre) Entonces si me toco dos veces la rodilla derecha debo hacerla con la izquierda porque sino se pierde el equilibrio de las cosas. Cuando estoy nerviosa me arranco el pelo. Me quito y me pongo los lentes en los momentos más innecesarios. Mis medias deben combinar con mi ropa porque sino es un mal día. Cuando bajo las escaleras siempre subo nuevamente para verificar la existencia de la puerta y que este cerrada. La cantidad de veces aumenta con el estrés. ¿Cerré bien? ¿Y si no existe? Por eso me toco mucho los bolsillos, la pierda derecha, la barriga y el cuerpo. Tengo miedo a que mis extremidades huyan de mi cuerpo o ya no quieran caminar conmigo. Salgo de mi casa pensando en que quizás haya una inundación o un corto circuito cuando regrese. Jamás podré vivir solar, tendré un perro. Here comes Johnny Yen again.

Odio expresar mis emociones porque siento que una mirada vale mucho más. Ir de la mano con alguien está muy overrated, me siento un perrosincorrea y a mi no me gusta pasear. Ojos brujos mátame. Me gusta mirar, sonreír, dar un beso al aire, no dar ningún beso. No terminaré de entender por qué a algunas personas no le gustan los besos.  Ayer Gonzalo y yo coincidimos que es lo mejor. Pero claro, debes saber besar. Creo que un beso revela la conexión que puedes tener con una persona, los labios jugando a conocerse, la provocación, la previa cómo dicen algunos.Tensión sexual antes del beso, mano que intenta aferrar algo que sabes pronto se irá, brillito que aparece en el intermedio de un beso cuando decides abrir los ojos, un beso en medio de una serie o una película #priceless. Admito que el intercambio bacteriano es alto y no Campo de Venus, no creo que los besos sean cheveres porque te ayudan a bajar de peso. Son cheveres por lo que son. Porque besar a alguien es mostrar una parte de ti, de mis huesos besos y obesos la humanidad.

A veces me sorprendo de lo despreocupada que soy. Da la casualidad que siempre que debo entregar un trabajo, decido escribir sobre estas cosas. Pierdo tiempo, gano libertad. Tras una semana cumpleañera de esas en las que comes gratis, he descubierto que de mi cumpleaños me agradan sólo tres cosas. Primero, escuchar las cuatro canciones que entona mi familia mecánicamente después de cada cumpleaños. No tanto por las canciones sino por la cara de quienes no están acostumbrados a nuestra costumbre familiar. ¿Por qué las pulguitas me desean un feliz cumpleaños? Digo, no soy un perro. No corro en un parque y me baño. Jamás pruebo mi torta de cumpleaños. Segundo, me gustan las cartas y palabras bonitas que me dedican porque me recuerdan que tengo gente hermosa a mi lado y tercero, que me inviten a comer. Tomar lonche. La galletita al costado del café, olor a pan caliente sobre la mesa, descifrar las canciones de bossa nova. El almuerzo es aceptable pero el lonche es orgásmico y si incluye lúcuma, puedo asegurar un colapso nervioso. Tanta, Raw Café, La Baguette Delicass, Rovegno, Bahía, Café Café, Tambo's. Qué hermoso es comer y más si es gratis. Gracias por la comida amigos, gracias por tener detalles que me hacen sentir querida. Y sí, ustedes también me agradan. Prometo no cambiarlos por un helado de lucuma con brownie. 

Papá me regaló zapatillas que duplican el tamaño de mi pie y despiertan muchas dudas al momento de caminar. Parecen de básquet y José Luis dice que tiene algo que ver con Michael Jordan pero son cómodas y negras. Sobre todo, son negras. Puedo verme los tobillos y si alguna vez se han preguntado por qué me encanta remangarme los pantalones, han hallado la respuesta. Tengo una fijación con mis articulaciones y con las del resto. Encontrar un tobillo bonito es un desafío e intento taparlo con miradas disimuladas. La parte más bonita del cuerpo humano, las uñas no deberían existir sólo traen problemas y se pueden cortar. ¿Por qué las uñas se pueden cortar? ¿Por qué los pelos del cuerpo deben salir? Es algo a lo que nunca le he encontrado explicación. El sonido del cortauñas es la peor pesadilla/tortura que puedo pedir, más si estoy en un restaurante. 

Creo que necesito un break. Pero en serio. Necesito volver a los rompecabezas, películas psicológicas, noches con jazz y partituras, un expresso por favor. Quiero vivir en pijama, usar mi enterizo rosado y combinarlo con mis medias de colores. En la mañana me desperté y todo estaba tirado. Salí a la calle y vi un accidente. Pensé en los Beatles, pensé en Sui Generis (porque me creo hipster) y me dio risa ver a la gente pasar sólo para ver el cuerpo, tomar fotos. Los carros querían avanzar, la vida seguía y tú estabas ahí. Los corsos surcarnos por fiestas patrias me sacan de quicio. Perfecta forma de empezar un corso. Chibolos ilusionados por su momento de fama con disfraces alquilados en Yulissa, banderas escolares de colegios que probablemente odian y padres comiendo grasa mientras con la otra mano toman fotos que se quedan en la memoria. Importa la cantidad, no la calidad. Importa capturar el momento pero no lo que significa, importa besar sin realmente dar un beso. Lo físico, los acróbatas, los clowns.